Consecuencias que desconocemos tras sufrir una lesión

CONSECUENCIAS QUE DESCONOCEMOS TRAS SUFRIR UNA LESION

Hoy quería hablaros acerca de la importancia que puede tener una lesión para el resto de nuestro cuerpo. Como os he comentado en artículos anteriores, cuando una parte del cuerpo se queja, en la mayoría de las ocasiones (a no ser que sea una lesión traumática) es porque ya llevamos tiempo haciendo las cosas mal y seguramente varias estructuras cercanas o bien que ayuden a realizar las mismas funciones que la zona lesionada, también se ven afectadas en mayor medida. Por esto, os recomiendo que cuando tratéis esta molestia, también tratar éstas zonas. Por ejemplo si acudiéramos al fisioterapeuta por una lesión de gemelo,  también deberíamos tratar el resto de la musculatura de la parte posterior de las piernas o complementar haciendo una descarga de piernas completa.

Este tratamiento complementario nos servirá  para que, mientras se recupera la zona por la cual hemos tenido que cesar nuestra actividad, nuestro cuerpo no se atrofie y comencemos de cero con el resto de estructuras, ya que éstas aunque aún no lo notemos seguro que también están sobrecargadas y en el futuro nos podrían ocasionar problemas. De esta forma, cuando nos volviéramos a incorporar a la actividad, nuestro aparato locomotor estaría más equilibrado. Todo esto ayudaría a no provocar otra lesión a causa de la primera, pero debemos tener en cuenta que no sólo hay que tratar las otras partes sino que debemos evitar sobrecargarlas innecesariamente, es decir, intentaremos  no usar muletas durante un tiempo prolongado  si está en nuestra mano, cojearemos lo mínimo posible y limitaremos el uso de órtesis u otras ayudas sólo para la recuperación y de una manera controlada.

Seguro que muchos habéis tenido que usar en alguna ocasión muletas, en este caso, tenemos que valorar (con ayuda de un profesional) si la lesión que sufrimos nos incapacita tanto como para estar en reposo total durante un tiempo o llevar silla de ruedas. Abusar de nuestros brazos, cuello o espalda puede tener grandes consecuencias, pero en el caso de tener que usar las muletas, nos dejaremos asesorar por un profesional y a ser posible a la hora de  ir prescindiendo de ellas, hacerlo de forma progresiva (dos muletas, luego una acompañando la marcha, etc).

Cuando hablamos de no cojear nos referimos a que no sólo estamos creando un problema para la pierna o la zona en la que más recae el peso ahora, sino que al estar haciendo un apoyo inadecuado sobre la pierna mala, también estamos modificando las cargas de tal forma que podemos lesionarnos más, por no hablar de las consecuencias en nuestra espalda y resto del cuerpo. Si tienes que cojear porque te duele mucho, mira otras alternativas o guarda reposo y sólo desplázate cuando sea realmente necesario. Si no tienes un problema importante intenta caminar correctamente, veras como en breve todo volverá a su sitio y más si estas siguiendo una rehabilitación adecuada.

Y por ultimo, todos conocemos lo que son las rodilleras, muñequeras, coderas o algunos vendajes funcionales, es importante que sepáis que mientras las uséis, las estructuras que se están sobreprotegiendo se debilitan y además hacen trabajar el doble a las zonas cercanas, por lo que en el caso  de que queráis usarlas (aunque no soy yo muy partidaria de ellas), limitarlo sólo a la actividad que os produce la molestia y en cuanto  esta problema esté solucionado, prescindir de ellas. No las utilicéis  como prevención a no ser que un especialista os lo recomiende.

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